CARACTERISTICAS Y COSTUMBRES

 

En general las costumbres de le etnia yamana no diferían notablemente de la kawesqar. Corresponde a la continuidad cultural de los pueblos cazadores recolectores de ambientación marina, cuyas características son del periodo paleolítico. Caracterizado por la existencia de un paisaje de bosque frío húmedo y por otro de tundra. Su estatura era un poco menor que la de los kawesqar, de acuerdo a mediciones y estudios realizados por diversos científicos se puede concluir que esta era de un promedio de 1,58 mts. Para los varones y de 1,47 mts. para las mujeres.

 

Con todo no hay que pensar que esta baja estatura les impedía afrontar con éxito su vida en estos terrenos agrestes. Sus cuerpos eran bien conformados, musculosos y fuertes de contextura. Las mujeres eran generalmente de baja estatura y más bien gruesas, pero con sus extremidades delgadas.

 

Poseían los hombres de la etnia yamana muy bien desarrollado el pecho y las espaldas, en contraste con las piernas que aparecían delgadas y combadas. Esto se debía a la poca costumbre de caminar y más bien a la situación de estar de cuclillas dentro de la canoa. Al contrario del buen desarrollo torácico se debía entonces, al ejercicio del remo y el arpón su principal arma.

 

Dotados de excelentes cualidades marinas no trepidaban por ejemplo, en navegar las aguas que rodean las islas Wollanston y Hermite.

 

Así lo describe el propio de De Agostini:

 

“…no temían de lanzarse al océano en sus frágiles canoas y así llegar a islas aisladas, como son Evout y Barnevelt distantes a unas 15 millas de la costa, con el fin de recolectar huevos de gansos marinos…”

 

Estos yamanas se aventuraban en muy contadas ocasiones hacia el interior de la tierra del fuego, centrando más bien todas sus actividades en las orillas de la costa o hacia el interior de los canales. Esto porque tenían temor de encontrarse con los Selk’nam u onas, a los cuales temían. Además la Tierra del Fuego en esas latitudes se presenta en general poco atractiva en su interior: montañas nevadas y terrenos bajos y pantanosos.

 

Por lo tanto, su modo de vida era marino; su alimentación consistía fundamentalmente de moluscos y peces. Sumado a esto, se agrega su capacidad de buenos recolectores de huevos, alimento muy abundante en la época de postura. Para ello, muchas veces debían escalar promontorios o dejarse descender atado a una cuerda, para llegar hasta los nidos y asi conseguir el alimento. Las cuerdas las fabricaban con pieles de foca llamadas “mun “, que se preparaban cortando las pieles en tiras largas.

 

Sus armas y utensilios eran varios tipos de arpones, el arco y la flecha.

 

Su vivienda es una construcción de tipo choza que se configura a base de maderos que se entierran en el suelo en uno de sus extremos, produciendo una curvatura hacia el otro extremo de similar construcción y uniendo con tiras de cuero o de vegetal a  ambos extremos. Así  se logra fabricar un entramado y sobre él colocar sus ramas. Todo ello recubierto con cueros de foca que impedían la entrada de agua. La forma  de esta vivienda era de tipo cupular con un orificio en su parte superior por donde se expelía el humo que ardía en su interior.

 

Como todos los demás grupos aborígenes de la América austral, también los yaganes se recubrían el cuerpo con pintura de diversos colores especialmente tono rojo ocre. A esta pintura corporal se agregaban collares de conchas marinas y de huesos delgados, especialmente de aves, los cuales en pequeños trozos eran unidos por medio de un cordel. Especialmente las mujeres utilizaban estos collares, agregando además una cinta confeccionada de nervios de animales, que se colocaban en uno de sus tobillos.

 

Los yamanas se pintaban cuando salían de cacería, para reflejar estados de ánimo a situaciones concretas, la muerte de familiares o la alegría por su buena captura, el encuentro con amigos o familiares eran representados  en su expresión exterior por la pintura en su rostro. Plumas de ganso silvestre (caiquén) o de cisne” que poseían un plumaje blanco servían de ornamentación para confeccionar especies de coronas de plumas que se colocaban sobre la cabeza.

 

El habitante fueguino era capaz de producir el fuego por un procedimiento especial. Este consistía en golpear súbita y rápidamente dos piedras, la chispa que ello producía caía sobre plumas muy finas de pato vapor o quetru (Tachyeres patagonicus) y de musgo seco, obteniéndose así la llama. No cualquier piedra permitía esta operación, sino que ella era posible utilizando una roca de cuarzo piritoso que la obtenía en la isla Clarence.

 

Generalmente al fallecer un individuo, su cadáver era sepultado en una fosa, que previamente era excavada con ayuda de palos aguzados. El cadáver era envuelto en cueros y llevado hasta la fosa y depositado en su interior, para ser cubierto con tierra, ramaje y, sobre todo, piedras para impedir que los zorros y los perros excavaran y llegaran hasta el cuerpo.

 

Cuando el fallecimiento ocurre en el mar, los sobrevivientes se pintan en el rostro dos líneas onduladas negras y dos líneas blancas alternadas. Algunos hombres se pintan con rayas rojas el rostro y las mujeres con una transversal con manchas blancas, para expresar su luto.

 

Los yamanas llamaban  a sus chamanes con la denominación de YEKAMUSH. El yekamush debía hacer desaparecer el mal que poseía el enfermo, ya sea por mal estado de ánimo, un malestar espiritual, el temor y el miedo, depresión y el desequilibrio moral.     

 

Fuente: CONADI- Sergio Lausic Glasinovic